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sábado, 29 de septiembre de 2012

¿Qué dice el Nuevo Testamento?


La reunión de los judíos dispersos se realizaría según el Evangelio (Lc. 21,24) cuando se cumpla el tiempo de los gentiles:

 “Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que se cumpla el tiempo de las naciones”.

 Es decir, cuando se cumpla el tiempo de los no judíos, Jerusalén volverá al poder de los judíos.  Esta es la señal, señal que ya se ha cumplido pues desde 1967 Jerusalén es de nuevo judía. ¿Qué significa esto? Los autores lo interpretan a la luz de Mt. 24,14:

 “Cuando se predique el Evangelio a todas las naciones vendrá el fin” (de los tiempos); y de Rom. 11: “Cuando entre la plenitud de las naciones Israel se convertirá”. Así el tiempo de los gentiles es el tiempo en que reciban y acepten el Evangelio todas las naciones; “no solamente algunas particulares –aclara Santo Tomás-, sino que la Iglesia haya sido establecida en toda o en la mayor parte de cada una de las naciones”.

El Apocalipsis dice que Satanás estará encadenado por mil años y luego se le soltará por poco tiempo. Entonces reunirá a Gog contra Jerusalén, pero descenderá fuego del cielo y los devorará. Este es el día grande de Dios, es el día de Yahvé, en que los demonios reúnen a los reyes para esa batalla

Hemos visto como los profetas en el Antiguo Testamento nos hablaron de “día de Yahvé” y de cuales serían sus características. En los tiempos actuales los Sumos Pontífices han venido advirtiendo a la Humanidad de forma casi constante del peligro que corría apartándose de Dios. Y este peligro ha sido incrementado en tanto en cuanto los dirigentes morales de la Humanidad, es decir sus pastores naturales, los obispos, han descuidado a su grey   permitiendo se pierdan miles de almas atrapadas por el mundo, entorpeciendo y obstaculizando que los fieles conociesen los avisos que el Cielo ha ido dando a los hombres a través de tantas y tantas apariciones de la Virgen Santísima y del Señor. Da espanto el pensar en la responsabilidad de esos pastores.

Esta situación tan triste de la Iglesia la reflejó el Papa Pablo VI en su Homilía de 27 de junio de 1972 en donde dijo:

     “ Se diría que a través de alguna grieta ha entrado el humo de Satanás en el Templo de Dios. Hay dudas, incertidumbre, problemática, inquietud, insatisfacción, confrontación. Ya no se confía en la Iglesia... ha entrado la duda en nuestras conciencias y ha entrado a través de ventanas que debían estar abiertas a la luz...”

Esta lucha contra el poder de las tinieblas, la han continuado los Pontífices siguientes, con todo el arrojo y virtud que tienen los continuadores de Pedro en la Iglesia. Juan Pablo I en su santo y cortísimo pontificado de 33 días, Juan Pablo II, en su larguísimo y santo pontificado, en el que ha preparado a la Iglesia para la segunda venida del Señor, y por último, el actual Pontífice Benedicto XVI, con su santísimo pontificado.

También el Señor ha avisado a la humanidad a lo largo de toda la historia y ahora en tiempos relativamente recientes sobre el riesgo del castigo que nos hemos ganado con nuestro mal proceder a través de innumerables almas santas como la religiosa italiana estigmatizada Madre Elena Aiello que veremos a continuación, pero prometiendo también la llegada del gran monarca que, enviado por Dios, salvará a la humanidad y establecerá el reino de Cristo en la tierra 

Más revelaciones en el Antiguo Testamento




 Zacarías (c. 12,14)

He aquí que yo haré de Jerusalén un lugar de banquete para todos los pueblos circunvecinos; y aun el mismo Judá sentirá la opresión contra Jerusalén.
Y yo haré en aquel día que sea Jerusalén como una piedra muy pesada para todos los pueblos; todos cuantos probaren el alzarla quedarán lisiados; contra ella se coligarán  todas las naciones de la tierra.
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Y vendrá el Señor mi Dios; y con él todos los santos.
Y en aquel día no habrá luz sino frío y hielo.
Y vendrá un día que sólo es conocido del Señor, que no será ni día ni noche; más al fin de la tarde aparecerá la luz.
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Y el Señor será el rey de toda la tierra; en aquel tiempo el Señor será el único; ni habrá más nombre que el suyo.


Isaías (c. 13,34,61)

Mirad que va a llegar el día del Señor, día horroroso y lleno de indignación, y de ira y de furor, para convertir en un desierto la tierra, y borrar de ella a los pecadores.
Porque las estrellas del cielo y Orión  no despedirán la luz acostumbrada; se oscurecerá el sol al nacer y la luna no alumbrará con su luz.
Visitaré el mundo por su malicia, y al malvado, por su iniquidad, y pondré fin a la soberbia de los altivos, y abatiré la arrogancia de los tiranos.
Los hombres serán más escasos que el oro, y más que el oro de Ofir.
Por eso, los cielos temblarán y la tierra se moverá de su lugar, por cuanto está airado el Señor de los ejércitos, y porque es el día de su ira y de su furor.
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Venid acá, ¡oh naciones!, y escuchad; pueblos estad atentos; oiga la tierra y toda su población; el orbe todo, y cuanto en él vive.
Porque la indignación del Señor va a descargar sobre todas las naciones, y su furor sobre todos sus ejércitos; los matará y hará en ellos una carnicería.
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Está sobre mí el espíritu del Señor; porque el Señor me ha ungido, y me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón contrito, y predicar la redención a los cautivos, y la libertad a los que están encarcelados.
Publicar el año de gracia por parte del Señor, el día de la venganza de nuestro Dios; a consolar a todos los que lloran.

, Joel (c. 2,3) Malaquías (c. 4) y San Juan en el Apocalipsis (16,14), le llama “gran día del Señor”, desarrollando a Ezequiel. Se trata del día de la ira (Sof. 1,15), tiempo de la gran manifestación de la justicia de Dios sobre toda la tierra.  En este castigo para todas las naciones de la tierra serán exterminadas las dos terceras partes de los hombres (Zac. 13,8) y en ese tiempo volverán los judíos a Israel, y muchas naciones, siguiendo a Gog (la actual Rusia), los atacarán (Ez. c. 39). Parece que cabe identificar a Rusia con Gog, como hemos señalado más arriba al citar a Ezequiel, basándonos en la arqueología, la lingüística..., por  su nombre, por su situación, por su ateismo después de tantos años de sufrir el yugo comunista, y los aliados de Gog: Persia (Irán), Etiopía (o Cus: naciones negras), Put (pueblos norteafricanos, excepto Egipto), Gomer (antiguos cimerios, sus descendientes desde el mar Báltico hasta el Danubio), Togarma (sur de Rusia). Rusia y sus aliados irán contra Israel, y sus aliados Seba y Detán (¿?) y Tarsis (España, Países anglosajones) no le ayudarán. Entonces vendrá el castigo y el resto superviviente de la Humanidad se convertirá.

Cuando se verifique la reunión de todos los judíos dispersos, surgirá un vástago de David tras el castigo y su conversión que gobernará como verdadero rey y hará derecho y justicia en la tierra pues la promesa hecha por Dios a David y a Salomón (2 Sam. 7 y 1 Rey. 9) de que siempre habrá
en el trono un descendiente suyo culminará entonces con este vástago que será el gran monarca objeto de innumerables profecías. Por las circunstancias no puede tratarse de Cristo. Según Ezequiel (34, 23-27), cuando Yahvé los libre de las manos que los esclavizan, habiten su tierra con seguridad y buenas cosechas, y haga alianza de paz con ellos, suscitará un pastor único, su siervo David, que los pastoreará y será su príncipe en medio de ellos.. Tampoco esto parece poder aplicarse a Cristo. Tal vez se refiera también a ese David futuro Isaías cuando dice: Reinará un rey de justicia y gobernarán gobernadores en juicio (32,1).

¿Qué naciones menciona la Biblia?


Es importante hacer un alto para saber a qué pueblos se está refiriendo Ezequiel cuando habla de Magog, Togarma, Túbal, Meses, Gomer, Put, Cush etc. Pues salvo Persia que es fácilmente identificable con el actual Irán, los restantes nombres, los nombres de los nietos de Noé, son más difíciles de identificar con las naciones actuales.

En el siglo 5º antes de Cristo, Herodoto, en su 4º  libro de su historia, menciona a Mesek y Tubal y los identifica con los pueblos que vivían en el Pontus y en el Norte de Asia Menor.

Flavio Josefo, el famoso historiador judío del siglo 1º, señala en su obra Antigüedades que Magog es denominado Escitas por los griegos y que habitan al norte de las Montañas del Caúcaso.

Plinio, identifica de igual forma a los Escitas  con Magog.
Los estudios arqueológicos demuestran que los Escitas procedían del Oeste de Siberia.

Con igual criterio podemos identificar a Put con los pueblos norteafricanos de Argelia y Túnez, Cush con Egipto, a Dedan con Arabia, Gomer con los pueblos centroeuropeos, Tarsis con España.

Juicio de las naciones en el Antiguo Testamento


El profeta Isaías en su Apocalipsis [1] dice:

 “He aquí que el Señor desolará y despojará la tierra, y pondrá afligido el aspecto de ella, y esparcirá sus moradores.

Pero este Apocalipsis no significa el fin del mundo, sino el juicio de las naciones ya que más adelante dice el profeta:

“La ciudad está hecha un desierto, sus puertas están en ruinas.

Tales cosas sucederán en medio de la tierra, en el centro de los pueblos; como cuando vareado el olivo quedan unas pocas aceitunas en el árbol, y algunos rebuscos después de acabada la vendimia.

Éstos levantan su voz, y entonan alabanzas; desde el lado del mar aclaman  la majestad del Señor.”

Luego si quedan unos pocos moradores de la tierra que alaban al Señor, no es por tanto el fin del mundo sino un castigo que nos manda Dios por la prevaricación de los hombres.

El juicio de las naciones o día de Yahvé lo cita Amós (c. 5):

¡oh casa de Israel! Cayó para no levantarse más la virgen de Israel;
Yace abandonada en su propia tierra; no hay quien la levante.
Porque esto dice el Señor Dios a la casa de Israel: la ciudad que tenía mil hombres en campaña, quedará con ciento; y aquella que tenía ciento, quedará con diez.
..........................
Por tanto, esto dice el Señor Dios de los ejércitos, el dominador: En todas las plazas habrá lamentos, y en todas las calles se oirán ayes; y serán convidados los labradores a llorar, y a hacer duelo los que saben plañir.
Y en todas las viñas se oirán lamentos, porque yo pasaré por medio de vosotros, dice el Señor.




 Sofonías (c.1-3):

Yo quitaré de la tierra todo lo que hay en ella; dice el Señor;
Exterminaré de ella hombres y bestias; exterminaré las aves del cielo y los peces del mar, y haré tropezar a los impíos; y exterminaré de la tierra a los hombres, dice el Señor
....................................
Cerca está el día grande del Señor; está cerca, y va llegando con suma velocidad; ya se oye el estruendo del día del Señor; los poderosos se verán entonces en apreturas.
Día de ira aquel, día de tribulación y de miseria, día de desolación y devastación, día de tinieblas y de oscuridad, día de nublados y de tempestades
Día de sonido de la trompeta contra las ciudades fuertes, y contra las altas torres.
Yo atribularé a los hombres; los cuales andarán como ciegos, porque han pecado contra el Señor; y su sangre será esparcida como el polvo, y arrojados sus cadáveres como la basura.
Y ni la plata, ni el oro podrá librarlos en aquel día de la ira del Señor, cuyo ardiente celo devorará toda la tierra, pues él a toda prisa exterminará a cuantos la habitan.
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¡Ay de la ciudad rebelde, impura y tiránica!
Ella no ha querido escuchar a quien le hablaba y la amonestaba; no puso su confianza en el Señor ni se acercó a su Dios
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Yo he exterminado las naciones, y han quedado arrasados sus baluartes; he dejado sus calles desiertas, y no pasa alma por ellas; sus ciudades han quedado desoladas, hasta no haber quedado hombre ni habitante alguno.


Jeremías (c. 30,31,46):

¡Ay!, que aquel día es grande, ni hay otro que se le parezca; tiempo de tribulación para Jacob, de la cual será librado.
Y sucederá en aquel día, dice el Señor de los ejércitos, que yo haré pedazos el yugo que Nabucodonosor puso sobre tu cuello, y romperé sus ataduras, y no te dominarán más los extranjeros;
Sino que servirán al Señor su Dios, y a David, su rey, que yo suscitaré para ellos.
No temas, pues, tú, ¡oh siervo mío Jacob!, dice el Señor, ni tengas miedo ¡oh Israel!: que yo te sacaré de ese país remoto, y a tus descendientes, de la región en que se hallan cautivos, y Jacob volverá, y vivirá en reposo, y en abundancia de bienes, sin que tenga que temer a nadie.
Pues que estoy yo contigo, dice el Señor, para salvarte. Porque yo exterminaré todas las naciones, entre las cuales te dispersé; a ti, empero, no te destruiré, sino que te castigaré según mis juicios, a fin de que no quedes impune.
....................................
Sabed que yo los conduciré de las tierras del norte, y los recogeré de los extremos de la tierra;... grande será la muchedumbre de los que volverán acá.
Partieron llorando y yo les hago volver consolados ...
Escuchad, ¡oh naciones!, la palabra del Señor, y anunciadla a las islas, y decid: Aquel que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como guarda el pastor a su rebaño.
Pues el Señor ha redimido a Jacob, y le ha librado de las manos del prepotente.
....................................
Más tú, siervo mío Jacob, no temas, no te asustes ¡oh Israel!; porque yo te libraré de aquellos remotos países, y sacaré tus descendientes de la tierra donde están cautivos, y se volverá Jacob, y descansará, y será feliz, sin que haya nadie que le atemorice.
No temas, pues, ¡oh Jacob!, siervo mío, dice el Señor, porque contigo estoy; pues yo consumiré todas las gentes entre las cuales te he dispersado; más a ti no te consumiré, sino que te castigaré con medida; no te dejaré impune.

 Ezequiel (c. 7,30,39)

Llega ahora el fin para ti, y yo derramará sobre ti mi furor, y te juzgaré según tus procederes, y pondré delante de ti todas tus abominaciones.
........................................
Hablóme nuevamente el Señor, diciendo:
Hijo de hombre, profetiza y di: Esto dice el Señor Dios: Prorrumpid en aullidos, ¡ay, ay de aquel día!
Porque cercano está el día, llega ya el día del Señor; día de tinieblas la hora de las naciones.
.......................................
Ahora tu, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y dile: Esto dice el Señor Dios: Heme aquí contra ti, ¡oh Gog!, príncipe y cabeza de Mesek y de Túbal:
Yo te llevaré por dondequiera, y te sacará fuera, y te haré venir de la parte del norte, y te conduciré sobre los montes de Israel,.
......................................
Persia, Kus y Put están con ellos, todos con escudo y yelmo.
Gómer, con todas sus huestes, Bet Togarmá, en el extremo norte, con todas sus huestes, pueblos numerosos están contigo.
........................................
Al cabo de muchos días, recibirás órdenes. Después de muchos años, vendrás hacia la tierra cuyos habitantes escaparon a la espada y fueron congregados de entre una multitud de pueblos en los montes de Israel, que habían sido un desierto permanente. Desde que fueron separados de los otros pueblos, habitan todos en seguridad.
Tú subirás, avanzarás como un huracán, como un nubarrón que cubrirá la tierra, tú y todas tus huestes, y los numerosos pueblos están contigo.
Así dice el Señor Yahveh: Aquel día te vendrán al corazón proyectos y perversos planes.
Dirás: “Voy a subir contra una tierra abierta, marcharé contra gente tranquila que habita en seguridad. Habitan todos en ciudades sin murallas, sin cerrojos ni puertas”.
Irás a saquear, a hacer botín, a poner tu mano sobre ruinas repobladas, en un pueblo congregado de entre las naciones, entregado en reponer el ganado y la hacienda, que habita en el centro de la tierra.”
Sabá, Dedán, los mercaderes de Tarsis y todos sus leoncillos te dirán: “¿A saquear has venido? ¿Para hacer botín has concentrado tu asamblea? ¿Para llevarte el oro y la plata, para apoderarte de ganados y haciendas, para hacer un gran botín?”
Por eso, profetiza hijo de hombre. Dirás a Gog: Así dice el Señor Yahveh: ¿No es verdad que aquel día, cuando mi pueblo Israel viva en seguridad, te pondrás en movimiento?
Vendrás de tu lugar, del extremo norte, tú y pueblos numerosos contigo ,todos montados a caballo, enorme asamblea, ejército innumerable.
Subirás contra mi pueblo Israel como un nublado que recubre la tierra. Será al fin de los días; yo te haré venir entonces contra mi tierra cuando yo manifieste mi santidad a sus ojos, para que las naciones me conozcan, a costa tuya, Gog.
..................................

 
Y destrozaré tu arco que tienes en la mano izquierda, y haré concebirás aer de la derecha las saetas.
Sobre los montes de Israel caerás muerto tú y todas tus huestes, y los pueblos que van contigo: a las fieras, a las aves y a todos los volátiles y bestias de la tierra, te daré para que te devoren.
Tú perecerás en medio del campo; porque yo lo he decretado, dice el Señor Dios.
Y despediré fuego sobre Magog, y sobre los habitantes de las islas, los cuales viven sin temor alguno; y conocerán que yo soy el Señor.



[1] Isaías 24, 1 a 23

¿Qué son las profecías?


No despreciéis las profecías, antes bien examinadlas detenidamente y ateneos a lo bueno The., V, 16-21


La profecía es una palabra de origen griego que significa visión de cosas lejanas[1]. El profeta ve muy lejos, ve lo que los demás mortales no tienen a su alcance, ve lo que está a distancia en el orden del espacio y lo que el tiempo tiene reservado.


El profeta es un hombre de la misma especie que los demás. Pero lo que le constituye profeta es la voluntad de Dios que le exige para, por su mediación, comunicar a los demás hombres ciertos acontecimientos que de forma natural no podrían conocer y cuyo conocimiento les es necesario para alentar su esperanza en situaciones gravísimas, para sostener su confianza en la divina Providencia.

La profecía,  propiamente dicha, es la predicción cierta y concreta de futuros libres.

Hay que distinguir entre la profecía y la conjetura, que no pasa de ser una manifestación vacilante de lo que se supone va a acaecer. El profeta afirma terminantemente. Jesucristo le dice a Pedro: esta noche me negarás. El profeta concreta hechos y circunstancias. Jesucristo dice a San Pedro: “Antes  que el gallo cante dos veces, tu me negarás tres”. Detalla el hecho con todas sus circunstancias: aquella noche, no la siguiente; el doble canto del gallo; y todo esto contra las protestas de San Pedro, quien jura y perjura que no le negará. Puede negarle, puede no negarle. Esto depende de su voluntad, es un futuro libre. Jesucristo se lo anuncia. Hace una verdadera profecía.

Las profecías pueden ser canónicas y privadas. Son canónicas todas las contenidas en el Depósito de la Revelación, esto es las contenidas en el Antiguo y en el Nuevo Testamento y por formar parte de la Revelación son de creencia obligatoria.

Las profecías privadas son manifestaciones que Dios hace de vez en cuando a los hombres escogiendo para este menester a determinados individuos, revelándoles acontecimientos futuros, para prevenirlos si son aciagos o alentarlos si son halagüeños y sepan, en todo caso, que nada ocurre sin que el Señor lo sepa y lo determine.

El espíritu profético continúa en la Iglesia. El profeta Agabo de quien se nos habla en los Hechos de los Apóstoles, es buena prueba de ello. Ese espíritu profético continúa a través de los tiempos en los grandes santos de la Iglesia, y en las personas muy de Dios a las que el Señor quiere regalar sus confidencias a través de este don. El problema consiste en saber cuando estas profecías privadas son verdaderas o son elucubraciones del supuesto vidente o profeta. En las canónicas al ser parte de la Revelación no hay este problema pues son de creencia obligatoria. En las privadas hay que ver si
se oponen en algo al magisterio de la Iglesia, en cuyo caso serian falsas o contradicen a las canónicas contenidas en la Revelación. En todo caso hay
que aceptar siempre lo que la Iglesia decida sobre cada profecía pues  tiene el criterio de saber discernir lo que procede de Dios de lo que sólo es cosa de los hombres.



[1] Seguimos a L. Galuá en su obra “Futura grandeza de España según notables profecías”

El juramento del rey D. Alfonso Henríquez


El señor ha querido concretar la profecía de Daniel indicándonos la familia en que tendría lugar el cumplimiento de esta profecía por la que nos avisa de la creación del quinto imperio: En la aparición que tuvo el primer rey de Portugal, D. Alfonso Henríquez y que declaró bajo juramento, manifestó el Señor su voluntad de crear un imperio en su descendencia. Por este motivo D. Sebastián decía que el no había nacido para rey sino para emperador pues creía que se había de materializar dicho imperio en él que era el décimo sexto descendiente de D. Alfonso Henríquez a quien aludía la profecía. Esta decía según juró D. Alfonso Henríquez:

"Eu Dom Afonso Rei de Portugal, (...) juro por esta cruz de metal (...) Eu estava com meu exército nas terras de Além Tejo, no Campo de Ourique, para pelejar com Ismael e outros quatro reis dos mouros, que tinham consigo infinitos milhares de homens. E a minha gente atemorizada com esta multidão, estava enfadada (...) E eu triste por aquilo que ouvia, comecei a cuidar comigo que faria; e tinha um livro na minha Tenda, no qual estava escrito o Testamento Velho (...) e li nele a vitória de Gedeão (...) adormeci sobre o Livro, e logo vi um Velho, que me dizia: Afonso, confia, porque viverás e desbaratarás estes Reis (...) e o Senhor se te há-de mostrar. Estanto eu vendo isto, chegou-se a mim João Fernandes de Sousa (...) e disse-me: "Senhor, levantai-vos, está aqui um homem velho que vos quer falar (...) E entrado ele onde eu estava, conheci ser aquele mesmo, que eu tinha visto na visão. O qual me disse: Senhor, vencerás, vencerás e não serás vencido. És amado do Senhor, porque sobre ti e sobre teus descendentes depois de ti, tem posto os olhos de sua misericórdia até à décima sexta geração, na qual se diminuirá a descendência, mas na mesma assim diminuída, o mesmo Senhor tornará a pôr os olhos e verá.(...) esta noite (...) sairás do teu arraial, só e sem companheiros, e mostrar-te-á a sua piedade. (...) Então armado com a espada, e escudo, saí do arraial, e vi subitamente para a parte direita contra o Oriente um raio resplandecente (...) logo no mesmo raio mais claro que o sol, vejo o sinal da Cruz e Jesus Cristo nela crucificado (...) humilhado me lancei em terra (...) Vós a mim Senhor? (...) O Senhor (...) me disse: Não te apareci desta maneira para te acrescentar a Fé, mas para fortalecer o teu coração neste conflito e para estabelecer e confirmar sobre firme pedra os princípios do teu Reino. Confia, Afonso, porque não somente vencerás esta batalha, mas todas as outras (...). Tua gente acharás alegre para a guerra e forte, pedindo-te que com nome de Rei entres nesta batalha com título de Rei. Não duvides, mas concede-lhe liberalmente o que te pedirem. Porque Eu sou o que faço e desfaço Reinos e Impérios. E a minha vontade é edificar sobre ti e sobre a tua geração depois de ti, um Império, para que o meu Nome seja levado a gentes estranhas. E porque os teus sucessores conheçam quem te deu o Reino, fabricarás teu escudo de armas com a divisa do preço, com que Eu comprei o género humano, e com que eu fui comprado dos Judeus. (...) Não se apartará deles, nem de ti alguma hora minha misericórdia, porque por eles tenho aparelhado para mim grande sementeira, porque os escolhi para meus semeadores para terras mui apartadas e remotas. (...) E eu, cheio de confiança e suavidade, tornei ao exército.(...) Pelo que mando a meus sucessores, que tragam por divisa e insígnia, cinco escudos patidos em cruz, por amor da cruz e das cinco chagas de Jesus Cristo, e em cada um trinta dinheiros de prata, e em cima a serpente de Moisés.(...) E esta será a divisa da nossa nobreza em toda nossa geração. E se algum outra coisa intentar, seja maldito do Senhor e com Judas traidor atormentado no inferno. Feita em Coimbra a vinte e oito de Outubro, da Era de Cristo mil cento e cinquenta e dois."
Como vemos el Señor, en esta revelación que hace a D. Alfonso Henríquez, le dice que ha de fundar un imperio: “sobre ti y sobre tus descendientes”... Portugal fue junto a Castilla la nación que llevó la fe de Cristo a todos los confines de la tierra. Hoy puede decirse que las fronteras del catolicismo, el pueblo de los santos del Altísimo, es la frontera que en la historia fijaron Portugal y Castilla, y este pueblo cristiano será el germen del futuro imperio a que alude el Señor en la revelación transcrita y la base sobre la que se edifique en un futuro  el quinto  imperio de la tierra que señalará el triunfo definitivo del Señor.
El catolicismo es el pueblo de los santos del Altísimo, es el heredero de las promesas, es el nuevo Israel, porque es el único pueblo de la tierra que ha sido obediente a lo largo de la historia al Señor que en la transfiguración señala a su Hijo amado y ordena: “escuchadle” y tras escuchar sus mandatos los ha puesto en practica obedeciendo a la Virgen Santísima cuando dice en Caná: “haced lo  que Él os diga”. Y esta obediencia a los mandatos del señor ha llenado el Cielo de Santos, confesores y mártires.
El nacimiento del quinto imperio se ha ido formando paulatinamente desde que se produjo la revelación del señor a D. Alfonso Henríquez pues cada vez que un cristiano acepta los mandatos de Cristo se convierte en un hijo sobre el que ya impera el Señor. Con la propagación del Catolicismo por los misioneros de Portugal y Castilla, se ha extendido geográficamente el catolicismo hasta los confines de la tierra. Con posterioridad se producirá, en el tiempo, la culminación y manifestación pública y solemne a nivel mundial de este imperio cuando se restaure la Casa de Avis en su trono de Portugal y sea derrotado militarmente el anticristo que en esa generación intentará destruir a la Iglesia y a sus hijos.
Con la instauración de este imperio tendrán cumplimiento todas las profecías del Antiguo Testamento que aluden a este reino temporal del Mesías, que al no haberse realizado en Cristo hizo que el pueblo judío en su mayoría rechazase a Jesús como el Mesías esperado. Como ya estamos en el tiempo de las Naciones[1] que nos señala el Evangelio como el tiempo en que el pueblo de Israel vuelva a la fe, al haberse recuperado Jerusalén,  es de esperar que el nacimiento del quinto imperio de Daniel esté próximo, esté a las puertas de la historia.
Pero para llegar  a ese Reino futuro antes hay que pasar  por una previa purificación que viene avisada por los profetas en la Sagrada Escritura en innumerables ocasiones bajo el nombre del día de Yahvé, de la gran tribulación, del juicio de las naciones etc. Los Sumos Pontífices vienen advirtiéndonos todos ellos que el mundo, por sus pecados, camina hacia una gran catástrofe, pues no puede ofenderse impunemente al Señor. Las profecías privadas nos avisan también de la proximidad del Reino y, antes, del castigo o purificación.

Vamos a ver, en primer lugar lo que entendemos por profecía y su valor testimonial. A continuación veremos algunas de las innumerables profecías con las que el Señor nos ha dado avisos a lo largo de la historia donde nos ha hablado del juicio de las naciones o día de Yahvé como purificación previa para que se manifieste el Reino.  


[1] S. Lucas 21,24

Profecías del Reino en el Antiguo Testamento


Así en el libro 2º de Samuel, en el capítulo 7º el Señor hace la promesa a David del trono perpetuo:
            “Hácete, pues, saber Yahvé que él te edificará casa a ti; y que, cuando se cumplieren tus días y te duermas con tus padres, suscitaré a tu linaje, después de ti, el que saldrá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre y yo estableceré su trono por siempre.
Permanente será tu casa y tu reino para siempre ante mi rostro, y tu trono estable por la eternidad”.

Y Ezequiel en 34,23 habla del nuevo David y dice:
               “Suscitaré para ellas un pastor único, que las apacentará. Mi siervo David, él las apacentará, él será su pastor. Yo Yahvé seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellas”.

Isaías, que supo ver como ningún otro profeta al Mesías redentor, también vio al futro rey y a sus sucesores, luego si son varios los príncipes a los que se está refiriendo, no puede tratarse de Nuestro Señor Jesucristo, sino de sus vicarios temporales, cuando habla de la nueva era de Judá en el capítulo 32 y dice:
                 “He aquí que reinará un rey en justicia y gobernarán príncipes en juicio. Cada uno será como abrigo contra el viento, como refugio contra la tempestad, como corriente de agua en tierra sedienta, como sombra de una gran roca en tierra desértica”.

El santo rey David en sus salmos no solamente vio a Dios hecho hombre como Mesías cuando dice “dijo el Señor a mi Señor”. También vio a sus sucesores, reyes vicarios del Señor, ser socorridos y amparados por Dios en la guerra, cuando dicen en el salmo 20:

                   “Ahora sé que otorga Yahvé la victoria  a su ungido, que le responde desde su santo cielo con las proezas salvadoras de su diestra”.

Y sabe distinguir David perfectamente a su Dios, como rey del universo cuando habla de la venida de las gentes al reino de Dios y dice en el salmo 47:
                     “Porque es Yahvé el Altísimo, el Terrible, el gran Rey sobre toda la tierra”.

Y a ese Dios hecho hombre, rey del universo y Mesías redentor lo describe de la forma más bella y clara en el salmo 72 dedicado al rey Mesías, o en el salmo 110, donde proclama que el rey Mesías será sacerdote eterno según el orden de Melquisedec.

Este reino futuro ha sido explicitado por el Señor que tendrá su plenitud y su desarrollo en una familia concreta: La familia real de Portugal. Veamos la profecía que se contiene en el juramento que prestó el rey fundador de la dinastía D. Alfonso Henríquez.